Los jardines y bosques implantados

En los terrenos que rodean los edificios del casco de El Destino se hallan los hermosos jardines, diseñados por el ingeniero Pearson y su señora, cuyo conjunto conforman un paisaje especial donde se combinan en forma elocuente la acción humana y la naturaleza.

Las mismas construcciones son llamativas por los diferentes estilos que pueden fácilmente diferenciarse. Los edificios de ladrillo a la vista recuerdan a la arquitectura de Nueva Inglaterra en los Estados Unidos. Unas casas bajas y alargadas, muy antiguas, son características de un estilo colonial rioplatense mientras que el blanco casco principal, resulta bien contrastante con el resto. Inaugurada en 1929, fue proyectado por los arquitectos Rocha y Martínez Castro influidos por el estilo Bauhaus

Frente a ella, un parque forma un cuadro central enmarcado a ambos lados por esbeltos cipreses y canteros de variadas flores, en los que no resulta extraña la presencia del bello colibrí de garganta blanca. El bosque que rodea este parque contiene ejemplares de robles, nogales, cedros, entre otras especies. En su interior se descubren jardines más pequeños, de belleza que resulta una continua invitación a dejarnos invadir por la sensación de sosiego que inspiran. Una vieja construcción, que fuera invernadero, sirve hoy como el sitio de reposo final del ingeniero Pearson y su esposa Elsa Shaw de Pearson.

En los alrededores se hallan bosques de pinos, eucaliptus y álamos, especies que no son originarias de esta zona. Los pinos, por ejemplo, tienen su origen en el Hemisferio Norte. Llama la atención que en estos bosques no haya la diversidad de plantas que existe en el talar. Las hojas de los pinos, que parecen agujas (acículas), al caer cubren el suelo y como poseen sustancias que acidifican el suelo, impiden el desarrollo de otras plantas.

Un problema en la reserva es el ligustro. Originario de Asia se reproducen y dispersa rápidamente. El sendero que se dirige a la confluencia de los arroyos atraviesa zonas con alta concentración de este árbol invasor.

El Talar

Actualmente en lo que conocemos como Región Pampeana existen numerosas arboledas y forestaciones. Esto no siempre fue así. Previo a la llegada de la colonización europea, además de los bosques ribereños con sauces y ceibos, la única formación boscosa de la región la constituían los talares, así llamados porque el principal componente de los mismos es el tala. Estos bosques se ubicaban en la franja costera del Río de la Plata extendiéndose, hasta las cercanías de Mar del Plata.

Y como era el único lugar donde obtener madera, pronto fueron disminuyendo al ser intensamente explotados. En El Destino podemos ver uno de los últimos talares en buen estado de conservación.

El bosque de tala se desarrolla bien sobre barrancas o, como ocurre en esta Reserva, sobre lomadas de conchilla, resultado de inundaciones marinas que ocurrieron, miles de años atrás, en el estuario del Río de la Plata. Al retirarse las aguas fueron depositando los restos de caparazones de caracoles, almejas y otros moluscos que formaron las lomadas.

Los talas son árboles bajos, de troncos retorcidos, con ramas espinosas. Durante el invierno pierden sus hojas, pero con la llegada de la primavera vuelven a cubrirse de verde.
Sus flores pequeñas, originan frutos anaranjados y dulces, que son buscados por muchos pájaros.

Otros árboles acompañan al tala. El sombra de toro fácilmente reconocible por sus hojas en forma de rombo; el ombú, que estos bosques no se desarrollan tan corpulento, y el coronillo, de grandes espinas y cuyas hojas son el alimento de orugas, que más tarde se transformaran en una mariposa de gran tamaño, conocida como Bandera Argentina.

En los sitios más soleados crecen las carquejas, que no tiene hojas y han desarrollado sus tallos para que cumplan las funciones de aquellas. Trepadoras, como el isipó y el mburucuyá, además de bellas orquídeas terrestres, claveles del aire y líquenes (esas manchas de variados colores que se ven en los árboles y que son una asociación de un hongo con un alga) también son parte del elenco de plantas del talar.

La costa del río y los ambientes inundables

La cercanía al Río de la Plata y la forma de “palangana” de los terrenos cercanos a son causa de que los mismos se vean sujetos a inundaciones provocadas por las crecientes del gran río.

La misma costa del río representa un ambiente particular. Cimbreantes juncales crecen allí donde el agua posee poca profundidad sirviendo como amortiguadores para los golpes de las olas, ayudando a retener el suelo.

Características de la ribera del Río de la Plata es la pradera formada por pastos y otras plantas de poca altura.
Tierra adentro también encontramos extensas zonas inundadas en las cuales proliferan los juncos y las totoras. Las lagunitas están cubiertas por pequeñas plantas flotantes, como los repollitos de agua.

En las partes un poco más elevadas de estos terrenos se encuentran ceibales. De aspecto triste al perder sus hojas durante el invierno, durante la primavera y el verano se cubre de verde sobre el que destacan sus flores rojas. Una planta de floración llamativa es la margarita de bañado. Cultivada en Europa como planta ornamental, aquí crece sin que necesite nuestra ayuda, y nos brinda su singular belleza y la posibilidad de ver en acción a muchos insectos que acuden a sus flores.